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Vibe coding responsable Guía para publicar materiales educativos creados con vibe coding

Antes de publicar: diez recomendaciones

  • Proteger al alumnado
    1. 1. Revisar el contenido sin delegarlo en la IA

      La inteligencia artificial (IA) puede equivocarse con total naturalidad, y un error en una simulación o en un cuestionario acaba siendo un aprendizaje equivocado. Antes de publicar hay que usar el material como lo haría el alumnado y comprobar los conceptos, los datos y las respuestas que da por buenas. Esta revisión no se puede delegar, ya que la responsabilidad de lo que se enseña es de la persona que lo publica.

      • Lo mínimo. Recorrer el material de principio a fin, también con respuestas equivocadas, y revisar cada resultado con el criterio de la materia. Después de cada cambio importante, repetir el recorrido con una lista de comprobaciones que puede redactar la propia IA, ya que una modificación pequeña puede estropear algo que ya funcionaba.
      • Lo recomendado. Pedir a la IA que convierta esa lista en pruebas automáticas y las ejecute después de cada cambio.
    2. 2. No enviar datos personales a servicios ajenos al centro

      El nombre, las notas, la voz o la imagen del alumnado son datos personales. En España, la Agencia Española de Protección de Datos indica en su guía para centros educativos que el profesorado debe utilizar las herramientas que el centro o la administración hayan dispuesto, y que el contenido que un docente publica por su cuenta, al margen del centro, es responsabilidad suya. Otros países tienen normas distintas, pero la precaución es la misma. La forma más sencilla de cumplir es que el material no pida datos. Cuando una herramienta necesita identificar al alumnado, como un cuaderno de calificaciones, los datos deben quedarse en el dispositivo del docente o en los sistemas que el centro haya decidido utilizar. Hay que tener especial cuidado con las plataformas que añaden con facilidad cuentas de usuario y bases de datos, ya que entonces los datos se guardan en servidores ajenos.

      • Lo mínimo. No pedir nombres reales ni nada que identifique a una persona, salvo que la herramienta lo necesite para su función, y en ese caso guardarlo solo en el dispositivo. Preguntar a la IA si la aplicación envía información a algún servidor. Si el material se abre dentro de una plataforma, hay que comprobar si exige registro o una edad mínima antes de enviar el enlace al alumnado, ya que se le está llevando al servicio de un tercero.
      • Lo recomendado. Publicar el material en un sitio que el alumnado pueda abrir sin registrarse, y comprobar que el código no contiene direcciones web de servicios que no se reconozcan. Cuando el programa vaya a gestionar datos del alumnado en los sistemas del centro, la decisión corresponde al centro, y conviene una revisión técnica antes de ponerlo en uso.
  • Construir el material
    1. 3. Entender qué hace el material

      Si nadie entiende cómo funciona un material, no podrá corregirse cuando falle, por lo que en la práctica deja de ser abierto. Para cumplir este punto no hace falta saber programar, ya que es suficiente con poder describir brevemente qué hace la aplicación, qué guarda y si se comunica con algún servicio externo.

      • Lo mínimo. Pedir a la IA que explique en lenguaje llano qué hace la aplicación y si guarda o envía algo, y comprobar que la explicación coincide con lo que se observa al usarla. Pedir también que el código propio del material esté comentado y sea legible, ya que el código comprimido en líneas interminables es motivo suficiente para no publicar. Las bibliotecas conocidas que se incluyan son la excepción, puesto que suelen distribuirse así.
      • Lo recomendado. Añadir un documento que explique cómo está organizado el proyecto y para qué sirve cada archivo.
    2. 4. No depender de servicios que pueden desaparecer

      Un recurso que incrusta contenido de otra web, o que carga piezas desde servidores ajenos, deja de funcionar cuando esos servicios cambian o cierran. Lo mismo ocurre con la plataforma donde se ha creado el material, puesto que el enlace compartido dura lo que la empresa decida.

      • Lo mínimo. Guardar en el propio ordenador una copia del código del material, y actualizarla cuando cambie.
      • Lo recomendado. Pedir a la IA que cargue de servicios conocidos lo que el material necesite de fuera y lo anote en la nota de decisiones, y guardar dentro del proyecto las imágenes, los textos y los datos propios.
    3. 5. Hacerlo accesible a cualquier persona

      Los materiales generados con IA tienden a lo vistoso, y los efectos decorativos suelen ser un obstáculo para parte del alumnado. Un material accesible se maneja sin ratón, se entiende sin depender del color y se lee bien en una pantalla pequeña.

      • Lo mínimo. Pedir a la IA desde el principio que siga las pautas de accesibilidad, y probar el resultado solo con el teclado, con el texto ampliado y en un teléfono.
      • Lo recomendado. Pedir a la IA que revise la accesibilidad con una herramienta automática y corrija lo que detecte. Los agentes de programación pueden hacerlo sin ayuda, ya que instalan la herramienta, la ejecutan y aplican las correcciones.
  • Documentar el trabajo
    1. 6. Citar la autoría de lo que se toma de otras personas

      Las imágenes, los textos, los sonidos y las piezas de software que se incorporan tienen autoría y licencia, aunque los haya colocado la IA. La atribución debe ir dentro del propio material, para que lo acompañe cuando circule fuera de su contexto.

      • Lo mínimo. Indicar autoría, procedencia y licencia de cada elemento ajeno, y sustituir los que no permitan la reutilización.
      • Lo recomendado. Revisar, además, las licencias de las bibliotecas de software incluidas, ya que algunas condicionan la licencia del conjunto.
    2. 7. Guardar el rastro de cómo se hizo

      Con la IA se avanza muy deprisa, y a las pocas semanas nadie recuerda por qué se tomó cada decisión. Conservar ese rastro permite retomar el trabajo, explicarlo a otra persona y no deshacer por error lo que tenía un motivo.

      • Lo mínimo. Mantener un documento con las decisiones importantes y su porqué. Lo redacta la propia IA cuando se le pide al terminar cada sesión de trabajo, y solo queda revisarlo y guardarlo.
      • Lo recomendado. Pedir a la IA que lleve dentro del proyecto un registro de decisiones o ADR, siglas en inglés de Architecture Decision Record (registro de decisiones de arquitectura). La IA lo escribe a partir de lo que se decide en la conversación, con el contexto, las alternativas descartadas y las consecuencias de cada decisión y, en las técnicas, en qué se apoya y cómo se comprobó. Solo queda revisar que lo anotado corresponde a lo decidido.
    3. 8. Declarar el uso de IA y lo que se ha comprobado

      En un material creado con vibe coding el código es obra de la IA, y lo habitual es que nadie lo haya revisado línea a línea. Las personas que lo reutilicen deben saberlo para decidir cuánto pueden fiarse de él. Por ello conviene indicar con qué herramienta se ha creado y, sobre todo, qué ha comprobado la persona que lo publica, como la corrección de los contenidos, el funcionamiento o el tratamiento de los datos.

      • Lo mínimo. Una o dos frases dentro del material, junto a la licencia, con la herramienta utilizada y lo que se ha comprobado.
      • Lo recomendado. La misma declaración en la documentación del proyecto, con un enlace al registro de decisiones del punto 7, que es el que explica cómo se hizo el material.
  • Compartir el material
    1. 9. Publicar con una licencia libre a la vista

      Las obras quedan protegidas por derechos de autor de forma automática, de modo que un material sin licencia no puede reutilizarse con seguridad aunque esté publicado. Una licencia libre indica a las demás personas que pueden usarlo, adaptarlo y compartirlo, y con qué condiciones. El código y los contenidos necesitan licencias distintas, y lo generado por la IA plantea dudas de autoría que se tratan en su capítulo.

      • Lo mínimo. Escribir la autoría y la licencia dentro del propio material, en un lugar visible, por ejemplo al pie.
      • Lo recomendado. Añadir el archivo de licencia al proyecto, con una licencia de software libre para el código, como AGPL v3 o MIT, y una Creative Commons (CC) libre, como CC BY-SA o CC BY, para los contenidos.
    2. 10. Ofrecer el código para que otras personas lo adapten

      La licencia da el permiso, pero el material debe poder obtenerse, además, en una forma que permita trabajar con él. De este modo otra persona puede adaptarlo a su aula sin pedir nada a nadie.

      • Lo mínimo. Ofrecer el código para copiarlo o descargarlo, acompañado de la nota de decisiones del punto 7, de forma que otra persona pueda continuarlo.
      • Lo recomendado. Publicarlo en un repositorio abierto, con una explicación de cómo usarlo y cómo modificarlo, y pedir a la IA que marque cada versión publicada con una etiqueta de versión, que permite recuperar después el código exacto de esa versión.