Hacerlo accesible a cualquier persona
La accesibilidad de un material educativo
Un material es accesible cuando las personas con discapacidad pueden percibirlo, comprenderlo, recorrerlo e interactuar con él. La Iniciativa de Accesibilidad Web del World Wide Web Consortium (W3C), el consorcio que elabora los estándares de la web, recuerda que abarca las discapacidades visuales, auditivas, físicas, cognitivas, neurológicas y del habla, y que beneficia también a otras personas, como las que usan un teléfono móvil, las que tienen una conexión lenta o las que sufren una limitación temporal.
En educación no es una mejora opcional, ya que un material que parte del alumnado no puede utilizar deja a esas personas fuera de la actividad. La Recomendación sobre los Recursos Educativos Abiertos (REA) de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) sitúa el acceso efectivo, equitativo e inclusivo entre sus objetivos, y en la Unión Europea la accesibilidad es una exigencia legal para los sitios web del sector público, establecida por la Directiva 2016/2102.
Los efectos decorativos
La inteligencia artificial (IA) permite añadir sin esfuerzo animaciones de entrada, cursores personalizados o fondos con partículas. El artículo «Mantener la “A” de abierto en los REA en tiempos de IA», del Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios (CEDEC), señala que estos efectos no aportan valor pedagógico, y que aumentan el peso del archivo, ralentizan la carga en las conexiones lentas y pueden interferir con los lectores de pantalla y con otras tecnologías de asistencia.
Conviene prescindir de lo que solo adorna, y pedir a la IA que respete la preferencia de movimiento reducido del dispositivo cuando una animación sí tenga una función.
Las pruebas al alcance de cualquier docente
Hay cuatro pruebas que no requieren herramientas ni conocimientos técnicos:
- Solo con el teclado. Se recorre el material con la tecla de tabulación y se activan los controles con la tecla de entrada. Todos los controles deben poder alcanzarse, en un orden lógico, y debe verse en cuál está el foco.
- Con el texto ampliado. Se amplía la página al doble desde el navegador. El contenido debe seguir leyéndose sin que los textos se corten o se solapen.
- En un teléfono móvil. El material debe caber a lo ancho de la pantalla, y los botones deben poder pulsarse con el dedo.
- Sin depender del color. Un acierto o un error no pueden distinguirse únicamente por el color. Debe acompañarlos un texto o un símbolo.
La revisión con ayuda de la IA
Gran parte de este trabajo puede encargarse a la IA. Lo mínimo es pedirle desde el principio que el material siga las Pautas de Accesibilidad para el Contenido Web, el estándar internacional, que se organiza en cuatro principios: el contenido debe ser perceptible, operable, comprensible y robusto. Así lo hace el archivo de instrucciones para la IA.
Lo recomendado es pedirle además que revise el resultado con una herramienta automática y corrija lo que detecte. Los agentes de programación pueden hacerlo sin ayuda, ya que instalan la herramienta, la ejecutan y aplican las correcciones. El W3C advierte, sin embargo, de que ninguna herramienta puede determinar por sí sola si un sitio cumple los estándares de accesibilidad, de modo que las pruebas manuales siguen siendo necesarias.
Un ejemplo es la guía interactiva «MCD y mcm», de Felip Sarroca, dedicada al máximo común divisor y al mínimo común múltiplo. Supera sin ningún aviso la revisión automática, tiene todos sus controles al alcance del teclado, con el foco visible, indica su idioma y se adapta a la pantalla de un móvil.