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Vibe coding responsable Guía para publicar materiales educativos creados con vibe coding

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Declarar el uso de IA y lo que se ha comprobado

La utilidad de la declaración

En un material creado con vibe coding el código lo escribe la inteligencia artificial (IA), y lo habitual es que nadie lo haya revisado línea a línea. Las personas que lo reutilicen necesitan saberlo para decidir cuánto pueden fiarse de él, igual que necesitan saber qué parte ha comprobado su autor. La declaración de uso de IA responde a esas dos preguntas en un par de frases.

La transparencia es uno de los principios éticos de la «Guía sobre el uso de la inteligencia artificial en el ámbito educativo» del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y de Formación del Profesorado (INTEF), según el cual alumnado y profesorado deben conocer cuándo se utiliza la IA, cómo funciona y cuáles son sus limitaciones. El Centro Nacional de Desarrollo Curricular en Sistemas no Propietarios (CEDEC), en su artículo sobre la Jornada sobre Software Libre e Inteligencia Artificial Abierta (seLIA), propone compartir junto con cada recurso qué herramientas se usaron, qué se revisó a mano y qué se generó de forma automática. Lo resume diciendo que esa documentación «no es una capa de burocracia, es una capa de honestidad» hacia la comunidad que va a reutilizar el recurso.

El contenido de la declaración

La declaración tiene que ser breve y concreta. Conviene que indique tres cosas:

  • La herramienta utilizada. El nombre del chatbot, la plataforma o el agente con el que se ha creado el material.
  • Lo que ha comprobado la persona. La corrección de los contenidos, el funcionamiento, el tratamiento de los datos o la accesibilidad. Es la parte que más informa, porque varía de un material a otro.
  • La fecha. Las herramientas cambian con rapidez, y la fecha permite situar el material.

Una declaración de este tipo podría ser «Creado con [nombre de la herramienta] en septiembre de 2026. Se han revisado los contenidos y se ha probado el funcionamiento. No recoge datos». Lo mínimo es que figure dentro del propio material, junto a la licencia, para que lo acompañe cuando se descargue o se incruste en otra página. Así lo hace José Luis Miralles Bono en aplicaciones como ScoreSpacer, cuyo pie indica que se ha creado con ayuda de una IA concreta y que todo el procesamiento se hace en el navegador. Cuando el material es un proyecto con varios archivos, la misma declaración va en su documentación, con un enlace al registro de decisiones de la recomendación 7, que es el que explica cómo se hizo.

La intervención de la IA en los contenidos didácticos

En el código, la intervención de la IA es siempre la misma, así que graduarla no aporta nada. En los contenidos didácticos ocurre lo contrario. Las preguntas de un cuestionario pueden haberlas escrito enteras el docente, o puede haberlas generado la IA y el docente haberse limitado a validarlas, y esa diferencia importa a la persona que va a utilizarlas en su aula.

Para indicarla puede utilizarse el Marco para la integración de la IA generativa en las tareas educativas (MIAE), que gradúa la intervención en seis niveles, desde el trabajo completamente humano del nivel 0 hasta la supervisión humana de una IA autónoma del nivel 5. Para ello es suficiente con añadir el nivel a la declaración, por ejemplo «Contenidos de nivel 2 del MIAE, revisados por el autor». Esta guía lo aplica a sí misma, y su página de créditos indica que se ha elaborado en el nivel 4, el de la colaboración avanzada entre la persona y la IA.